Los próximos días se jugará una final histórica de la Copa Libertadores entre Boca Juniors y River Plate, el super clásico argentino ¿y dónde quedo México?
En alguna ocasión tomando un curso en Argentina un compañero me preguntaba de qué parte de México era. “De Toluca” le dije y estaba a punto de iniciar mi explicación de “Es una ciudad muy cercana al DF”, cuando me dijo: “Sí claro, ya había oído de Toluca”. Me sorprendió su respuesta dado el estereotipo de que los extranjeros solo conocen Cancún y la Ciudad de México, así que le pregunte por que viviendo en Buenos Aires había escuchado de nuestra modesta e industrial Toluca. “Fácil”, me dijo, “Por la Copa Libertadores”.
La Copa Libertadores se juega desde 1960 y es por definición algo muy especial: La copa de los mejores clubes de fútbol de (Latino) América, nuestra “Champions League”, donde se enfrentan nuestros campeones, es decir, los equipos de futbol de Buenos Aires, Caracas, Sao Paulo, Montevideo, Santiago, Quito y alguna vez hasta el Morelia y el Atlas se han colado.
Por si fuera poco tiene un nombre espectacular: “Copa Libertadores de América” en honor a los héroes de nuestra región, quiero pensar que incluye a Hidalgo y Morelos entre Bolívar, San Martín y O’Higgins.
México participó por primera vez en 1998 con América y Chivas y rápidamente se consolido peleando finales y semifinales, a pesar los árbitros localistas y los larguísimos viajes, este torneo le sirvió mucho al futbol mexicano para subir su nivel y compararse con los mejores del continente de manera cotidiana.
Era un buen torneo de futbol para México y aun así, era mucho más que eso, era una oportunidad de integración cultural con toda nuestra región tantas veces olvidada, nuestra Patria Grande, Latinoamérica. Esos partidos entre semana eran muy especiales al ver al Cruz Azul enviado desde la Colonia Noche Buena enfrentar al Boca Juniors en la Bombonera de Buenos Aires, de ver a las Chivas recibir en su estadio a la Universidad de Chile y al modesto Toluca desafiar al poderoso Sao Paulo.
Ahora el futbol mexicano voltea hacia al norte y busca participar más con equipos de la MLS de Estados Unidos y me viene a la memoria el comentario que un buen amigo me hizo una vez: los negocios son con Norteamérica, pero nuestro corazón siempre estará en Latinoamérica.
Los clubes mexicanos ya no participan en el torneo continental por cuestiones de calendario, fue un error, el futbol mexicano y la Copa Libertadores se necesitan mutuamente para crecer, ojalá pronto veamos nuevamente al América, Cruz Azul y Tigres jugando semifinales en Argentina y Brasil, la Libertadores es mucho más que un torneo de futbol, es subir un escalón más en nuestra integración con Latinoamérica y de paso es un torneo muy entretenido.
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“Nuestra preocupación por Latinoamérica está basada en los lazos que nos unen: la lengua que hablamos, la cultura que sustentamos, el amor común que tuvimos.”
Che Guevara
Roberto Abraham Pérez G
twitter: @robertoabraham

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