Aunque puede sonar un tema complicado y lleno de controversia, ya que probablemente mucha gente tenga su personaje de Jesucristo favorito, desde Willem Dafoe en “La Ultima Tentación de Cristo” hasta Jim Caviezel en “La Pasión de Cristo” solo por mencionar a los contemporáneos, no puedo evitar considerar a Joaquin Phoenix en “María Magdalena” como la personificación más espectacular de todas y es que no dudo que Joaquin con su gran capacidad histriónica haya ensayado y escogido el perfil de su personaje con mucha dedicación, fuerza y compromiso.
“María Magdalena” es una película lanzada en 2018 y dirigida por Garth Davis (“Camino a Casa/Lion”), protagonizada por Rooney Mara y Joaquin Phoenix, perdió muchísima fuerza en su distribución por el problema que uno de sus productores tiene con la justicia americana ya saben: Harvey Weinstein y esto me parece de lo más injusto ya que la fotografía, banda sonora, guion y actuaciones son únicos, irrepetibles y llenos de sentimientos, es en sí una película que bien pudo haberse convertido en clásico pero en un mundo tan sobreofertado de cinematografía simplemente paso de largo. El punto de vista con el cual la película interpreta el apostolado de María Magdalena me parece integro y bastante consistente sin caer en extremos de interpretaciones de género y todo lo que hoy día conlleva este tópico.
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Ahora pues en el tema del personaje de Jesucristo, Joaquin, hace que observes a esta figura icónica desde otra perspectiva, y entiendas como en su sufrimiento se hundía el amor por la humanidad, una persona incomprendida, meditabunda, inspiradora, frágil y susceptible contraparte de ese Jesucristo «mainstream» del cine de Hollywood: magnánimo, poderoso que se debate entre el dolor y la duda de la decisión que su padre tomo sobre su futuro, el Jesús de Joaquin solo camina e intenta que todo pase y al mismo tiempo la gente cambie.
Aldo Alberto Velázquez
DWF Cinema Club

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