Cada vez que escucho la pregunta ¿Quién es el mejor jugador de futbol de todos los tiempos? pongo especial interés en escuchar algo distinto a Messi o Ronaldo, desgraciadamente en el 90% de los casos escucho esos dos nombres.
En mi opinión ninguno de los dos estaría dentro de los 5 mejores de la Historia: Pelé, Zidane, “el Fenómeno”, Jorge Campos y Franz Beckenbauer pero vale la pena pensar por qué a estos dos personajes se les considera los mejores “Productos” del futbol.
Cuando eres un niño y comienzas a jugar al futbol lo único que te interesa es poder controlar tu cuerpo para dominar el balón, con el tiempo comprendes que es una actividad de grupo y en grupo se disfruta más la competencia con tus compañeros, después vienen los adversarios y el dulce sabor de la victoria, con el tiempo la fuerza, la velocidad, la inteligencia, la asertividad, las competencias en general te hacen destacar y comienzas a gozar de cierto prestigio en tu localidad y luego en otras localidades, comienzas a poner más atención a los zapatos y uniformes que usarás para jugar, el peinado de moda y el festejo que te dará un sello. Por último, y solo si tienes la oportunidad, pasas a un papel profesional y se comienza con un ciclo muy parecido solo que a un nivel más elevado.
Algo similar pasa con el Negocio del futbol, la evolución del juego-técnica ha cambiado, pero por encima del juego, han cambiado los intereses y las inversiones detrás de él, seguramente cuando el juego comenzó, era una suma de pasiones, demostrar individual y grupalmente quien era el mejor. Con el tiempo los equipos tuvieron cuerpos técnicos y luego fanáticos, al ser un espectáculo que reúne masas comenzaron a buscar ganancias con entradas o venta de productos dentro de un estadio, luego, empresas interesadas comenzaron a patrocinar a los equipos hasta convertir a la industria del futbol en un negocio que genera $30,000 millones de euros anuales en todo el mundo (datos según la FITS Forum).
Ahora este “juega bonito” es una industria en la que los verdaderos dueños son aquellas empresas que venden camisetas de equipos, que ponen a un jugador en una caja de cereal, o aquellas que te permiten a cualquiera ser campeón del mundo a través de un videojuego, empresas globales que venden sueños y esperanzas, y que generando rivalidades entre 2 personajes pueden polarizar y mercantilizar de mejor manera un producto. No solo las empresas invierten en esta pasión, algunos gobiernos utilizan al deporte, en especial al futbol, como un neutralizador social, no es de extrañar que este año las nominaciones caigan en uno de estos dos personajes, acompañados de un ciudadano de Egipto y un croata.
El futbol ha rebasado las fronteras de Europa y Latinoamérica, en África y Asia se comienza a incrementa la demanda de estos productos, llámense Messi o Cristiano, el futbol es negocio y a la vez un catalizador para quienes buscan una esperanza a tantos problemas que aquejan sus comunidades, o también para rescatar financieramente ligas de futbol que han perdido nombre y espectáculo como la italiana
Entonces toma lógica como dos personajes que técnicamente son muy buenos, pero no son el mejor ejemplo de empatía, de sencillez, de logros a nivel país hayan sido producto de una magnifica mercadotecnia para vender millones, influenciar en millones y ser considerados los mejores por millones.
Yo me quedo con Jorge Campos.
Hay dos tipos de espectadores: aquellos que aman el fútbol y aquellos que aman la moda o el fenómeno social. Estos últimos son los peligrosos.
Jorge Valdano
Pablo Salazar Velasco
Emprendedor, Feliz, Puma de corazón
Twitter: @elblogmxhoy

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