“El futuro es hoy” – Café Tacuba

A unos pasos del centro de acopio del Parque España en la Condesa, hay un letrero pegado en un árbol por algún voluntario anónimo, dice: “Volvimos a Nacer”,  en un segundo letrero un poco más cerca del centro de acopio se alcanza a leer: “Siempre sale el sol”.

Según algunos analistas, el terremoto de 1985 desencadenó en una mayor participación ciudadana que acabó en el movimiento político del 88, esto marcó un antes y un después para la democracia en México, el 19 de septiembre de 1985 fue el día que todo cambió.

Por algún motivo que no creo llegar a entender nunca, otro 19 de septiembre marcó una tragedia en las calles de nuestro país que puede ser nuevamente el día que todo cambió. Todos nosotros, nacidos en los 80s y 90s, habíamos escuchado las historias del terremoto, leído las crónicas y visto las fotografías, pero nunca habíamos vivido algo así, ver por ejemplo a la Ciudad de México,  transformada de tal forma. La gente desbordada en ayuda, la confianza en el de al lado, la solidaridad.

Militares, policías, oficinistas, albañiles, meseros, estudiantes, doctores, ingenieros, psicólogos, choferes de autobús, motociclistas, todos con un objetivo en común: ayudar.  Tal vez suena trillado y se ha escrito mucho al respecto pero es impresionante ver algo así en una ciudad de 20 millones de habitantes.

Me viene a la mente la plática que escuchaba hace unos meses de un conferencista que, algo molesto, narraba la rutina típica de cualquier Ejecutivo “Godínez” en la Ciudad de México:

El ejecutivo sale de su edificio de departamentos a las 8 de la mañana, con aire acondicionado, ventanas arriba, llega a su oficina en  Reforma o Santa Fe, trabaja todo el día, en juntas, conferencias, correos y regresa a su casa a las 7 pm en su mismo coche, ventanas arriba. Esta persona no sabe dónde vive, no conoce su ciudad ni sus problemas, no participa en los problemas de su colonia.

Eso se acabó.

Se acabó, como en 1985, algo cambió en esta generación ese día, nos dimos cuenta que cambiar las cosas es posible, que podemos organizarnos mucho mejor. En este momento de urgencia la organización es para buscar sobrevivientes o ayudar a quienes desafortunadamente lo perdieron todo, pero ¿qué pasaría si se mantiene esta misma unidad y organización para algo más?

Solo por mencionar un par de ideas: ¿Qué pasaría si con la misma unidad se impulsara a un candidato ciudadano o una reforma como la famosa “Sin Voto no hay dinero”?

Un buen amigo, Nacho Montané, estuvo estos días en las calles como muchos otros, ayudando en lo que podía, su conclusión es mejor de lo que yo podría escribir aquí:

“Estos días aprendí  que “desbordado” no implica “sobra”, que hay mares de gente esperando ayudar. Que nadie nos diga nunca que somos un país de tranza. No es cierto. Encontré confianza infinita, encontré mi utilidad de granito de arena haciendo fletes en bicicleta, de centros de acopio a zonas de derrumbe, si bien hubiese necesitado la autorización de un encargado, me daban las cosas y confiaban. Confiaron en mí y eso ya es un regalo.”

Pongamos todos nuestro granito de arena para que esta unidad se mantenga en la reconstrucción de nuestro país y nuestra ciudad.

Siempre sale el sol.

Roberto Abraham Pérez G

twitter: @robertoabraham

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“El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres”

~ Platón